sábado, 4 de junio de 2016

Cientos de patos trabajan para mejorar la sostenibilidad de un viñedo en Sudáfrica

La bodega Vergenoegd, cerca de Ciudad del Cabo, pastorea a diario 900 patos en sus viñedos para que se coman las plagas que dañan las vides.

Patos yendo a trabajar en la bodega Vergenoegd, región vinícola de Stellenbosch, Sudáfrica


Stellenbosch, quizá la región vinícola más famosa de Sudáfrica, se encuentra a sólo 40 kilómetros al este de Ciudad del Cabo. La primera parada en la ruta del vino de Stellenbosch es la histórica bodega de 320 años de antigüedad Vergenoegd. Es una de las fincas más antiguas de Stellenbosch, cultivando solamente variedades de uva tinta. La mayor celebridad de Vergenoegd, sin embargo, son los 900 patos de la raza corredor indio que tienen a su cargo el control de plagas en los viñedos.

Cada mañana a las 9:45h., los patos son conducidos desde sus jaulas hasta los viñedos para buscar caracoles e insectos no deseados. Esta práctica ayuda a mantener al mínimo el uso de plaguicidas y productos químicos en la viña y aparentemente proporciona cosechas de mejor calidad. Además, los excrementos de los patos se utilizan como fertilizante natural.

Denzel, el cuidador de patos residente de la bodega Vergenoegd


La idea de emplear patos en agricultura sostenible procede de John Faure, el propietario de la bodega antes de que fuera comprada por el holding industrial alemán Livia Group en 2015. Faure, cuya familia gestionó la finca durante seis generaciones a lo largo del siglo XVIII y XIX, tenía debilidad por los ayudantes de plumas y los trajo desde Asia hace unos 30 años.

Al principio, intentó utilizar patos domésticos locales para limpiar su huerto de insectos y caracoles. Sin embargo, con el tiempo descubrió una raza más adecuada: los patos corredor indio, que se han usado durante siglos en Asia para mantener a los insectos fuera de los campos de arroz. Los patos corredor indio no se balancean, ni se tumban, ni vuelan y ni siquiera hacen nidos; en cambio, se ponen de pie y «corren» erguidos como los pingüinos e incluso ponen sus huevos conforme van andando.

Bodega Vergenoegd con los patos corredor indio desfilando delante de ella, región vinícola de Stellenbosch, Sudáfrica

El «desfile de los patos», la marcha diaria del grupo hacia la viña por la mañana y su regreso al comienzo de la tarde, es la principal atracción del viñedo, incluso con incorporaciones recientes, como los picnics artesanos y las sesiones de cata de vinos, aceite de oliva y mezclas de té y de café. Las aves también aparecen en las etiquetas de los vinos. Por otra parte, ninguno de ellos es para consumo, incluso cuando el restaurante de la bodega ofrece especialidades gourmet de pato.



Los patos son exclusivamente mano de obra de la finca: tienen sus propias jaulas, guardería para los polluelos, «tiempo libre» sobre el césped y en el embalse de la finca, y un criador de patos residente que los cuida. El equipo de Vergenoegd compartió recientemente en su página web que la alimentación, la vivienda y el cuidado de los 900 a 1.100 patos, dependiendo de la época del año, les cuesta alrededor de 250.000 rands sudafricanos, o aproximadamente 14.700 euros al año.

Los patos de la bodega Vergenoegd en su paseo matutino


La pasión de Vergenoegd por las aves también inspiró un proyecto medioambiental de tres años llamado Proyecto Hábitat de Aves Acuáticas, con el que la bodega comparte su experiencia sobre cómo los propietarios de fincas pueden rehabilitar sus aguas para atraer a más aves autóctonas y migratorias, así como mejorar la biodiversidad global y la calidad del agua de la región.


         Por tanto, los amantes de los animales tienen otro motivo para alegrarse. Aunque el pato marida bien con el vino tinto, los viticultores han encontrado otra forma de mejorar el sabor del vino, manteniendo a los amigos emplumados sanos, felices y ocupados en el trabajo.

Picnic artesano para dos bajo robles y jacarandas en la bodega Vergenoegd

Fuente: Eatglobe
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